El rendimiento del Tesoro de EEUU a 30 años cerró el mes en 5,27%, su nivel más alto desde julio de 2007, justo antes del estallido de la Gran Crisis Financiera Mundial (agosto 2007).
La Reserva Federal y el Gobierno Federal continúan difundiendo la mentira de una inflación baja mientras el mercado de bonos revela la verdad.
El mercado de bonos actúa como el juez más implacable y honesto de la economía porque no responde a discursos políticos ni a estimaciones oficiales, sino a flujos masivos de capital y al cálculo implacable del riesgo.
Inmovilizar dinero durante 30 años en un bono significa arriesgarse a perder poder adquisitivo si la inflación real es mayor de lo que dice el gobierno.
Para aceptar ese riesgo, los inversores exigen rendimientos más altos como compensación por la futura depreciación del dinero.
Todo es diversión y juegos hasta que las tasas hipotecarias empiezan a dispararse.
Ahora se acercan al 7%.
El mercado de bonos del Tesoro es el siguiente.
Tipos reales en máximos de 20 años, pero el oro se mantiene firme por encima de los $4000 que es mucho más significativo que los máximos históricos de enero cuando los tipos reales estaban mucho más deprimidos.
Estamos viviendo momentos históricos y el premio es anticiparse.
Las 2 únicas opciones de la Fed:
1. Subir tipos drásticamente para combatir la inflación
Dispararía el coste del servicio de la deuda estatal y provocaría un colapso en el mercado de bonos del Tesoro.
2. Bajar tipos/imprimir dinero
Sacrifica la capacidad adquisitiva del dólar estadounidense reducir el coste de la deuda y evitar la quiebra del mercado de bonos.
Conclusión:
- Hablar de dureza monetaria es gratis; ejecutarla con un 120% de Deuda/PIB es matemáticamente imposible.
- La Fed elegirá salvar el mercado de deuda a costa de devaluar el dólar.
Es decir, revalorizar el oro.
Según la propia Oficina de Servicios Fiscales de EEUU, se proyecta que la carga de la deuda aumente 5X en los próximos 75 años.
Al ser una estimación del propio Gobierno, esta tiende a ser muy conservadora. La realidad podría ser mucho peor.
Con más de un 500% de deuda respecto al PIB, los gastos anuales por intereses alcanzarían un casi inimaginable 25% del PIB, lo que implicaría un déficit presupuestario de magnitud similar.
Las tasas de interés del 5% son completamente incompatibles con la trayectoria de la deuda en la que se encuentra Estados Unidos.
Sólo hay una forma en que las tasas de interés nominales puedan mantenerse alrededor del 5% durante un período prolongado: la inflación debe ser mucho más alta.
Pensemos en un 10% o más, lo que permitiría inflar el valor real de la deuda del gobierno a través de tasas de interés reales profundamente negativas.
Por favor, que alguien me explique por qué las cuentas de ahorro y los bonos del gobierno merecen un lugar estratégico en las carteras del futuro cuando se requieren tasas de interés reales estructuralmente negativas para mantener a flote todo el sistema.
Debemos incluir sí o sí oro físico en nuestras carteras.
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